CONSUMO DE ALCOHOL EN JÓVENES

El consumo de alcohol en la adolescencia aumenta las posibilidades de desarrollar en la edad adulta un consumo abusivo o una dependencia de bebidas alcohólicas.

En España, según datos de la Encuesta sobre uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España en jóvenes de 14 a 18 años en 2016, los adolescentes empiezan a consumir alcohol a los 14 años de promedio.

El 76,9% de los jóvenes entre 14 y 18 años ha bebido alguna vez en su vida y el 1,6% lo ha hecho diariamente el último mes. Durante los últimos 30 días, el 21,8% se ha emborrachado y el 31,7% ha bebido cinco o más copas, vasos o cañas de alcohol en un tiempo aproximado de 2 horas (binge drinking o consumo en atracón). Las mujeres beben y se emborrachan más que los hombres, sin embargo, declaran menos consumo diario y menos binge drinking.

El consumo de alcohol alguna vez en la vida presenta continuos altibajos desde que se inició la serie en 1994, pero en 2016 disminuye dos puntos con respecto a 2014, manteniendo el descenso registrado desde 2012.

En línea con el descenso en la prevalencia del consumo de alcohol, también ha disminuido la proporción de estudiantes que se han emborrachado o han realizado binge drinking (consumo en atracón) en los últimos 30 días. La prevalencia de las borracheras anotó el nivel menor desde 2004, y el binge drinking alcanzó el nivel más bajo desde 2008, año en que se comenzó a medir dicho indicador.

Los riesgos del “binge drinking o consumo en atracón”

Consumir alcohol “en atracón” produce intoxicaciones y puede provocar tolerancia al alcohol. Las investigaciones científicas que se están realizando sugieren que este patrón de consumo podría desencadenar alteraciones cerebrales irreversibles, sobre todo en el caso de los adolescentes.

Los jóvenes rara vez presentan cirrosis hepática u otros trastornos, que se suelen presentar en los adultos tras varios años de abusar del alcohol. Sin embargo las últimas investigaciones científicas han demostrado que el consumo de alcohol en la adolescencia, y especialmente el consumo “en atracón”, puede afectar el sistema nervioso central a distintos niveles:

  • Interfiere en el desarrollo del cerebro que atraviesa un periodo crítico de cambios durante esta etapa, limitando su futuro y su potencial individual.
  • Afecta, entre otras, la zona cerebral relacionada con la memoria y el aprendizaje (hipocampo).
  • En los casos en que el consumo de alcohol produce síntomas de resaca o abstinencia, se producen daños sobre la memoria, el aprendizaje y la planificación de tareas.

Como consecuencia, se producen alteraciones de las relaciones personales, del rendimiento escolar, comportamientos violentos y conductas peligrosas para la salud como prácticas sexuales de riesgo o conducir bajo los efectos del alcohol.

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